sábado, noviembre 20, 2004
Que se queden todos.
A fines del año 2001 la gente gritaba, a los cacerolazos el famoso cántico popular "Ooooh, que se vayan todos, ooooh, que se vayan todos, que no quede uno solo!!!"
Al final el único que se fué fue Fernando de la Ruina. Más tarde las elecciones demostraron que no hay lugar para gente nueva (ni honesta) en la política Argentina. Demostraron también que no hay inteligencia en las cabezas de los argentinos.
El otro día, yendo en mi querido tren Belgrano hacia Retiro y luego a mi lugar de trabajo, veo algo que me llama la atención. Era un típico afiche político, pegado en la estación Boulogne Sur Mer(pronúnciese "Bulón" o "Bulone").
Este afiche anunciaba la renovación del partido peronista en la localidad de San Martín y tenía las fotos de dos afiliados y evidentemente participantes activos en la política.
Lamentablemente, no llevaba conmigo mi cámara digital Sony, ni mi celular Motorola V300, ni la videograbadora de DVD Handycam, por lo que tengo que apelar a la imaginación para mostrarles más o menos cómo era el cartel, o cómo lo ví yo en ese momento matutino.
"Mierda", pensé. "Mierda", volví a pensar. "Mierda", concluí.
Si ésta es la renovación política, mejor me quedo con Cafiero, que hace 60 años está atornillado en el Congreso. Hasta M3n3m me cae bien.
Las caras de los flacos en el afiche parecían sacadas de prontuarios de una comisaría de La Matanza.
Por eso, mejor, que se queden todos...
Al final el único que se fué fue Fernando de la Ruina. Más tarde las elecciones demostraron que no hay lugar para gente nueva (ni honesta) en la política Argentina. Demostraron también que no hay inteligencia en las cabezas de los argentinos.
El otro día, yendo en mi querido tren Belgrano hacia Retiro y luego a mi lugar de trabajo, veo algo que me llama la atención. Era un típico afiche político, pegado en la estación Boulogne Sur Mer(pronúnciese "Bulón" o "Bulone").
Este afiche anunciaba la renovación del partido peronista en la localidad de San Martín y tenía las fotos de dos afiliados y evidentemente participantes activos en la política.
Lamentablemente, no llevaba conmigo mi cámara digital Sony, ni mi celular Motorola V300, ni la videograbadora de DVD Handycam, por lo que tengo que apelar a la imaginación para mostrarles más o menos cómo era el cartel, o cómo lo ví yo en ese momento matutino.
"Mierda", pensé. "Mierda", volví a pensar. "Mierda", concluí.
Si ésta es la renovación política, mejor me quedo con Cafiero, que hace 60 años está atornillado en el Congreso. Hasta M3n3m me cae bien.
Las caras de los flacos en el afiche parecían sacadas de prontuarios de una comisaría de La Matanza.
Por eso, mejor, que se queden todos...