Viva viva viva!...

domingo, marzo 13, 2005

 
A veces elegir las palabras justas en el momento justo puede ser una tarea muy difícil. No es imposible, pero se requiere de mucho tacto para saber cuáles y en qué lugar ubicar cada una de las palabras que uno va a pronunciar para dirigirle a una persona que está pasando por un momento traumático.
En el día de hoy uno de mis mejores amigos perdió a su primo hermano. Murió en un accidente con la moto que todavía no se sabe cómo ocurrió. La hipótesis más aceptada indica que fue tocado por otro vehículo y por eso perdió el control, pero como no hay testigos no se puede afirmar nada.
Nunca había visto a mi amigo así, lo cual internamente me destrozó, pero ahí estuvimos con otro amigo para bancarlo y hacer que se despeje un poco.
Bien, volviendo al tema de la elección de palabras, mientras iba con un amigo a la casa del que perdió al familiar a verlo, hablábamos sobre el tema.

Yo-Qué Garrón, che.
Amigo-Sip.
Yo-Ahora, no es la primera vez que este chico tiene un accidente con la moto...
Amigo-No, ya se había caído varias veces...
Yo-...
Otra vez Yo-Claro, pero sí es la primera vez que se muere.
Amigo-Sos un hijo de puta.
Yo-Sip.

Como decía, cuán difícil es elegir las palabras correctas, pero cuán fácil es decir las equivocadas!
Es por eso que en momentos como éstos elijo no decir nada, y simplemente estar.
Además, uno después se termina persiguiendo con todo lo que dice.
Ejemplo, situación: Padre de mi amigo que perdió al familiar y yo mirando Boca-Gimnasia. Viene la Madre de mi amigo (o sea la tía del fenecido).

Madre-Están viendo el partido?
Yo-Sí, estoy viendo a estos muertos de Boca a ver si hacen algo.

En el mismo instante en que digo "muertos" es que me doy cuenta de que no puede llegar a caer bien y al terminar con la frase empecé a hablar de otra estupidez.

Resumiendo: en estas situaciones lo que uno pueda llegar a decir para consolar no es suficiente, pero lo mejor es estar presente.
Ahora, cuando no se sabe qué decir, mejor callarse.