miércoles, mayo 04, 2005
El domingo ví gracias a la amabilidad de Movie City y HBO quienes estuvieron gratis un fin de semana, una película ambientada en un campo de prisioneros en Tailandia durante la 2da Guerra Mundial.
No me acuerdo cómo se llama la película, pero actuaba Kiefer Sutherland y no podía ser mala.
Los prisioneros eran escoceses y los captores, japoneses.
Los japoneses mucho nos los controlaban a los otros, porque total si se escapaban se cagaban muriendo en la selva, atravesados por los cuernos de algún bicho grande y maléfico o, en el mejor de los casos, muertos por inanición.
Bien, así que los prisioneros ahí estaban, al pedo, comiéndose alguna que otra cagada a palos, comiendo cucarachas, etc.
Más allá de todo eso, lo que se rescata de la película es la situación de unos tipos que esperan que el tiempo pase hasta que los encuentre la muerte, o bien los rescaten, como cualquier prisionero en aquella guerra.
Qué hace uno en una situación así? Al principio tenés la esperanza de que vas a salir de ese lugar, de que te van a venir a rescatar, volvés a tu país y todo será igual a como era antes.
Pero el tiempo pasa, y ves que las cosas sólo tienden a empeorar.
Por momentos luchás por mantenerte a flote, dándote fuerzas a vos mismo, convenciéndote de que vas a resistir hasta que llegue la ansiada libertad.
Y los días siguen pasando, la esperanza se va extinguiendo a fuerza de golpes.
Y un buen día, perdés toda esperanza de lograr lo que querías, lo que habías planeado para el resto de tu vida, aquello que creías escrito finalmente se borró.
Convertido en un ente, vagás. Simplemente dejás que las horas transcurran sin pena ni gloria. Los días son todos iguales, tan iguales que nunca podés encontrar el punto en donde termina uno y empieza el otro. No hablemos de los meses, y menos de los años, ya ni te acordás que existía un calendario.
Pero un día que parecía una copia del anterior y el original del próximo, sentís algo distinto, el aire es diferente, hay un ruido que conocés y que te trae recuerdos de un tiempo que fue bueno.
Son aviones, aviones que están de tu lado y se acercan a donde estás vos, y pensás "Por Fin!, Se termina todo esto! Soy libre!".
Y los aviones vienen, les hacés señas, estás contento...
Pero para desgracia tuya, los aviones sólo venían a bombardear lo que ellos reconocieron como una base enemiga.
Te cagan a bombazos, y desaparecen por el horizonte. Y vos te salvaste por un pelo de que no te caiga un misil en el coco.
Así tan rápido como saliste del pozo, volviste a entrar.
Y otra vez lo mismo. Dejarte estar hasta morir.
Finalmente, y luego de demasiado tiempo, viene la salvación. Compatriotas tuyos vienen en helicópteros, te encuentran y te llevan con vos y empezás una nueva vida, tratando de olvidar lo vivido. Y la esperanza regresa junto a vos y con ella el calor de tu cuerpo y las ganas de hacer algo con tu vida.
El punto es que mientras mantengas una esperanza viva, tu vida tiene un sentido.
Mientras uno quiera lograr la realización de alguna cosa, sea lo que fuere, se mantiene fuera del pozo.
Si se pierde eso, hay que hacer lo posible por encontrar la forma de obtener el deseo de realizar otra cosa. Y así mantenerse vivo.
Siento no haber redondeado correctamente la idea.
También siento el haber empezado contando algo, y haberme ido por otro lado, pero creo que volví a donde quería llegar. Fue como ir a Pilar desde Vicente López yendo por la Gaona.
Y si no se entendió, no me culpen, no tengo la suficiente afinidad para con aquellos libros de los cuales uno aprende cómo se escribe.
Prefiero a Stephen King.
No me acuerdo cómo se llama la película, pero actuaba Kiefer Sutherland y no podía ser mala.
Los prisioneros eran escoceses y los captores, japoneses.
Los japoneses mucho nos los controlaban a los otros, porque total si se escapaban se cagaban muriendo en la selva, atravesados por los cuernos de algún bicho grande y maléfico o, en el mejor de los casos, muertos por inanición.
Bien, así que los prisioneros ahí estaban, al pedo, comiéndose alguna que otra cagada a palos, comiendo cucarachas, etc.
Más allá de todo eso, lo que se rescata de la película es la situación de unos tipos que esperan que el tiempo pase hasta que los encuentre la muerte, o bien los rescaten, como cualquier prisionero en aquella guerra.
Qué hace uno en una situación así? Al principio tenés la esperanza de que vas a salir de ese lugar, de que te van a venir a rescatar, volvés a tu país y todo será igual a como era antes.
Pero el tiempo pasa, y ves que las cosas sólo tienden a empeorar.
Por momentos luchás por mantenerte a flote, dándote fuerzas a vos mismo, convenciéndote de que vas a resistir hasta que llegue la ansiada libertad.
Y los días siguen pasando, la esperanza se va extinguiendo a fuerza de golpes.
Y un buen día, perdés toda esperanza de lograr lo que querías, lo que habías planeado para el resto de tu vida, aquello que creías escrito finalmente se borró.
Convertido en un ente, vagás. Simplemente dejás que las horas transcurran sin pena ni gloria. Los días son todos iguales, tan iguales que nunca podés encontrar el punto en donde termina uno y empieza el otro. No hablemos de los meses, y menos de los años, ya ni te acordás que existía un calendario.
Pero un día que parecía una copia del anterior y el original del próximo, sentís algo distinto, el aire es diferente, hay un ruido que conocés y que te trae recuerdos de un tiempo que fue bueno.
Son aviones, aviones que están de tu lado y se acercan a donde estás vos, y pensás "Por Fin!, Se termina todo esto! Soy libre!".
Y los aviones vienen, les hacés señas, estás contento...
Pero para desgracia tuya, los aviones sólo venían a bombardear lo que ellos reconocieron como una base enemiga.
Te cagan a bombazos, y desaparecen por el horizonte. Y vos te salvaste por un pelo de que no te caiga un misil en el coco.
Así tan rápido como saliste del pozo, volviste a entrar.
Y otra vez lo mismo. Dejarte estar hasta morir.
Finalmente, y luego de demasiado tiempo, viene la salvación. Compatriotas tuyos vienen en helicópteros, te encuentran y te llevan con vos y empezás una nueva vida, tratando de olvidar lo vivido. Y la esperanza regresa junto a vos y con ella el calor de tu cuerpo y las ganas de hacer algo con tu vida.
El punto es que mientras mantengas una esperanza viva, tu vida tiene un sentido.
Mientras uno quiera lograr la realización de alguna cosa, sea lo que fuere, se mantiene fuera del pozo.
Si se pierde eso, hay que hacer lo posible por encontrar la forma de obtener el deseo de realizar otra cosa. Y así mantenerse vivo.
Siento no haber redondeado correctamente la idea.
También siento el haber empezado contando algo, y haberme ido por otro lado, pero creo que volví a donde quería llegar. Fue como ir a Pilar desde Vicente López yendo por la Gaona.
Y si no se entendió, no me culpen, no tengo la suficiente afinidad para con aquellos libros de los cuales uno aprende cómo se escribe.
Prefiero a Stephen King.